este escrito se sostiene en el tallo...
Dear Anacaona,
Durante años escuché que mis síntomas eran normales. Cansancio, aumento de peso, ansiedad, granitos en la piel, caída de cabello… “Son tus hormonas”, me decían. Y lo eran, pero nadie me explicó por qué.
El síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) es una alteración hormonal común en mujeres en edad fértil. No siempre significa tener quistes en los ovarios: a veces el cuerpo produce demasiadas hormonas andrógenas (las llamadas “masculinas”), lo que altera todo el equilibrio.
Los síntomas más frecuentes:
- Acné persistente y piel grasa.
- Aumento de vello en rostro o cuerpo.
- Caída de cabello.
- Aumento de peso o grasa abdominal.
- Irregularidades menstruales.
- Dificultad para ovular (y a veces para concebir).
- Resistencia a la insulina y antojos de azúcar.
- Ansiedad, tristeza o depresión.
Lo más duro fue sentir que los médicos no escuchaban. Tardé años en conseguir un diagnóstico, y cuando por fin llegó, me sentí perdida: nadie me explicó qué hacer. Leí, pregunté, busqué. Y comprendí que el SOP no se cura, pero se puede manejar.
Qué aprendí:
- No se trata solo de los ovarios, sino del cuerpo entero: metabolismo, mente, emociones.
- La resistencia a la insulina influye mucho: controlar los niveles de azúcar ayuda a reducir los síntomas.
- El ejercicio, la alimentación y el descanso pueden marcar una diferencia enorme.
- Los cambios deben ser lentos, sostenibles y con amor, no con culpa.
Ahora miro atrás y entiendo que mi cuerpo me estaba pidiendo atención, no castigo. Y aunque vivir con SOP es un camino largo, también es una oportunidad de autoconocimiento.
Querida Anacaona, a veces el cuerpo no grita para castigarte, sino para salvarte.
Con calma y paciencia para entendernos sin juzgarnos,
– Yara